Las funciones del lenguaje se refieren al uso que le da un hablante a su lengua a la hora de comunicarse. Es decir son los objetivos con los que se transmite el mensaje y el sentido que se le da los que determinan que función tiene cada uno de estas transmisiones. El lenguaje tiene seis funciones diferenciadas, entre las cuales podemos encontrar:
Por un lado la función apelativa o conativa ( del latín "conatus" que significa inicio) porque el emisor espera el inicio de una reacción por parte del receptor. Se podría decir que es la función de mandato o pregunta.
Por otro lado encontramos la función referencial o representativa, que es la que se concentra en el contexto. Está presente en todos los actos comunicativos. Se da cuando el mensaje que se transmite puede ser verificable porque claramente reconocemos la relación que se establece entre el mensaje y el objeto. Tiene como función informar.
También tenemos la función emotiva o expresiva. Se caracteriza por encontrarse en primera persona y por permitir al emisor exteriorizar sus actitudes, sentimientos y estados de ánimo así como la de sus deseos, voluntades y el grado de interés o de apasionamiento con que realiza determinada comunicación. Esta función se cumple, por consiguiente, cuando el mensaje está centrado en el emisor.
Además, podemos encontrar la función poética. Está centrada en el mensaje y sale a relucir cuando se quiere destacar el contenido del dicho mensaje y cuando el lenguaje tiene fines estéticos.
Asimismo, tenemos la función fática o de contacto que se centra en el canal. Su función es iniciar, prolongar, interrumpir o finalizar la conversación o ver si existe algún tipo de contacto. Función informativa nula, se utiliza como saludo o forma de contacto.
Por último tenemos la versión metalingüiística, que se centra en el propio código de la lengua. Se utiliza para hablar del propio lenguaje , aclara el mensaje. Se manifiesta en declaraciones y definiciones.
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